Un mutante es un organismo (generalmente humano) que posee un rasgo genético llamado Gen-X, el cual le permite desarrollar naturalmente poderes y habilidades sobrehumanas. Los mutantes humanos son considerados como la subespecie Homo sapiens superior, una descendencia evolutiva del Homo sapiens, y también son considerados como el siguiente paso de la evolución humana, aunque si esto es verdad o no es un tema de mucho debate
A diferencia de los mutados de Marvel, los cuales son personajes que han desarrollado sus poderes solo después de la exposición a estímulos o energías (como Hulk, Spider-Man, Deadpool, Los 4 Fantásticos, etc), los mutantes nacen con el potencial genético que posee sus poderes, aunque estos se manifiestan generalmente durante la pubertad.
Al igual que los mutados, los poderes de la gran mayoría de los superhéroes humanos de Marvel son el resultado de la manipulación genética de los Celestiales millones de años atrás.
Probablemente desde la manipulación genética realizada hace un millón de años (por tanto, sobre la población de Homo Habilis en África) de los Celestiales, la línea evolutiva que conduciría a la humanidad llevaba consigo una alternación en su ADN con el potencial de dar lugar a un gran salto evolutivo. Junto con los homínidos que terminarían siendo los Homo Sapiens, las otras ramas evolutivas creadas por los Celestiales fueron los Eternos (Homo Sapiens Aeternus, en estabilidad genética perfecta, representan la perfección evolutiva que podían alcanzar los homínidos premanipulación) y los Desviantes (Homo Sapiens Deviare, en mutación genética continua). Es importante reseñar que la manipulación de los Celestiales hace que la evolución natural de la línea Homo haya desaparecido, siendo probable que ésta línea se viera representada por Homo Habilis que pasaron a Homo Heidelbergensis para finalmente extinguirse con los Homo Sapiens Neanderthalensis.
Otras ramas evolutivas del Homo Sapiens Sapiens como los atlantes (Homo Sapiens Mermanus) o los Inhumanos (Homo Sapiens Inhumanus), han sido creados artificialmente por ingeniería genética, pero han demostrado igualmente una tendencia a la mutación, como en el caso de los lemurianos o los escasos mutantes inhumanos. Dentro de la especie humana, el gen-X (o más bien la potencialidad de llegar a desarrollarlo), un rasgo genético dominante que fue transmitido de las poblaciones a su descendencia, y de ellos a sus hijos, hasta que lentamente se fue extendiendo. No obstante, las peculiaridades de esta herencia genética permanecieron dormidas hasta la llegada y desarrollo del Homo Sapiens Sapiens. Se desconoce cuando apareció el primer mutante, pero se conocen casos de mutantes procedentes de la Era Hyboria (14.000-10.000 a.C.); ésta bien podría ser la fecha del despertar del llamado Homo Sapiens Superior (término mencionado por vez primera por el escritor de ciencia ficción Olaf Stapledon, en su novela Odd John, de 1935), ya que se distancia bastante de su predecesor, el Homo Sapiens, que comienza a aparecer en torno al 200.000 a.C.
Se cree que en el paso del Homo Superior al Homo Sapiens ha habido razas intermedias como los Cambiantes, que en ocasiones siguen naciendo y que son vestigios de la raza antigua ya que se consideran parte de ellos a los mutantes cuyos poderes surgen antes de la adolescencia como en el caso de Jamie Madrox o Rondador Nocturno.
La Segunda Guerra Mundial vio los primeros casos conocidos de soldados mutantes. También fue el comienzo de programas que terminarían destinándose a la conversión de mutantes en soldados genéticos, como el programa Arma Plus. Los nacimientos de mutantes aumentaron considerablemente tras el fin de la guerra (crecimiento que algunos asocian a las pruebas nucleares de la época). Mientras la población mutante aumentaba, la población humana reaccionó con temor y odio, y los mutantes comenzaron a desarrollar ideas divergentes acerca de cómo actuar frente a esta situación.
El profesor Charles Xavier presentó el ideal de la convivencia entre humanos y mutantes, creando el Instituto Xavier para Jóvenes Talentos, una escuela-refugio para los mutantes. También fundó la Patrulla-X, que le ayudaría a proteger y reclutar mutantes, al mismo tiempo que protegía a los humanos que les temían y odiaban. Al mismo tiempo, un superviviente del holocausto judío, Eric Lensherr, pronosticaba una guerra entre ambas razas. Haciéndose llamar Magneto, se preparó para esta guerra creando la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Durante años, los ideales de Xavier y Magneto chocaron constantemente.
Los años pasaron, y muchos mutantes se unieron a facciones de ambos ideales. Otros mutantes, como los Morlocks decidieron mantenerse al margen de esta lucha, y de la sociedad misma. Pero ni las predicciones de Xavier ni las de Magneto se cumplieron; el mundo nunca aceptó del todo a los mutantes, pero tampoco hubo guerra abierta entre las dos especies. Sí hubo, sin embargo, intentos aislados de aniquilarlos, a través de los robóticos Centinelas, esclavizarlos (como se hizo en la nación africana de Genosha), o simplemente controlarlos a través del Acta de Registro Mutante.
Esta atmósfera de hostilidad hacia los mutantes ha propiciado la aparición de organizaciones antimutantes (como la Verdad o los Amigos de la Humanidad) o la creación de los Centinelas. Especial atención merece el país africano de Genosha, donde convirtieron a los mutantes en esclavos hasta la intervención de la Patrulla-X. Por otro lado, los sentimientos y acciones anti-mutantes también han propiciado el nacimiento de organizaciones terroristas mutantes que han visto esa vía como el camino a seguir para oponerse a esta discriminación. Cabe citar organizaciones como la Hermandad de Mutantes Diabólicos o el FLM (Frente de Liberación Mutante).
La existencia de los mutantes se vio seriamente comprometida con la aparición del Virus del Legado, un virus artificial creado por Dyscordia que sólo afectaba a los mutantes. Gracias a las investigaciones del doctor McCoy y la doctora MacTaggert se pudo terminar con su epidemia cuando Coloso, uno de los miembros de la Patrulla-X, sacrificó su vida para difundir el antígeno por la atmósfera.
Echando la vista atrás, el número de mutantes aparecidos junto a la humanidad había aumentado de forma espectacular. En la época de nacimiento de uno de los mutantes más antiguos conocidos, Apocalipsis, había un escasísimo número de mutantes por todo el globo. Casi 5.000 años después, en los años 70 del siglo XX, había cientos. En las décadas siguientes, se alcanzaron los 32 millones en todo el mundo, casi la mitad de esta población enclavada en la nación de Genosha, de la que Magneto había sido nombrado dirigente por las Naciones Unidas.
La primera gran oleada mutante sucedió a mediados de los años noventa, y se la considera la culpable del efecto de sinergia mutante que los mutantes poseen entre sí. Durante finales de esta década, los mutantes crecieron en número, soliendo haber una proporción normal de entre uno de cada 25.000 personas siendo mutante, o uno de cada 10.000; los números dependían de muchos factores, ya que los mutantes, como la población en general, tienden a congregarse en las ciudades. Se calculaba que 20.000 mutantes vivían en los Estados Unidos de América, y entre 250.000 y 500.000 por todo el mundo (aunque algunos estudios duplicaban este número).
Para entonces, ya se había descubierto que por motivos genéticos, los mutantes terminarían sustituyendo de forma natural a la humanidad común en unas tres generaciones. Esto ha propiciado una existencia más amarga para los mutantes que han visto incrementarse las organizaciones que, de una forma u otra, atentan contra su existencia como es el caso de la Iglesia de la Humanidad o los Hombres-U, un grupo de traficantes de órganos mutantes, que se consideran como la "tercera especie".
Uno de los golpes más duros que han padecido los mutantes tuvo lugar a principios del siglo XXI, cuando Cassandra Nova se apoderó de una planta productora de Centinelas, construida en secreto en Sudamérica. Nova envió un super-Centinela contra Genosha, cuya población fue completamente exterminada en uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad. En torno a 16 millones de mutantes, la mitad de la población mundial, murieron allí.
Más tarde, las manipulaciones de realidad que tomaron forma de la mano de una enloquecida Bruja Escarlata causaron no sólo la desaparición de los poderes de más del 90% de la población mutante restante, sino también el desvanecimiento del gen-X de la estructura genética de esos antiguos mutantes, amén de la potencialidad de desarrollarlo entre los Homo Sapiens Sapiens. En conclusión, la población mutante quedó reducida a apenas unos centenares de mutantes, y como resultado de esta manipulación de la realidad, se veía imposible el nacimiento de nuevos mutantes. El Homo Sapiens Superior se dirige actualmente, si nadie toma cartas en el asunto, hacia una extinción más que segura.
Sin embargo, el antiguo mutante Mercurio ha demostrado que el desaparecido gen-X deja una "sombra genética", a falta de un término mejor, junto con el resto del ADN de cada antiguo mutante. Mercurio está intentando devolver los poderes a aquellos mutantes que los perdieron a través de las Nieblas Terrígenas, que permiten a los Homo Sapiens Inhumanus maximizar el potencial genético de cada uno, proporcionándoles poderes únicos. No obstante, las nieblas, aunque parecen restaurar los poderes, generalmente lo hacen extremadamente aumentados, de forma peligrosa incluso para el propio usuario.
Los mutantes son seres humanos en cuya estructura cromosómica ha aparecido, espontáneamente o no, el llamado factor-X. Este gen confiere al organismo capacidades ajenas al hombre. Desde la malformación física hasta poderes que los pueden convertir en superhombres.
El factor-X ha sido estudiado en profundidad por eminentes científicos como el Dr. Hank McCoy o la Dra. Moira MacTaggert quienes han podido verificar la naturaleza del mismo y su aislamiento. Cada mutante desarrolla un factor-X distinto que le hace poseer características propias e individuales. Que es lo que hace aparecer este gen no se sabe, pero, contrariamente a lo que se pensaba antes, no es un fenómeno aislado del siglo XX, sino que existen pruebas que verifican la presencia de mutantes ya en el antiguo Egipto. Sin embargo la explosión de casos ha surgido a mediados del siglo XX, llegándose a convertir en un problema social. Al ser una alteración genética la mutación es hereditable, aunque no tiene porque manifestar las mismas características que el padre, sino que puede desarrollar las suyas propias. Pero la posibilidad de que nazca un mutante de padres mutante es extremadamente elevada.
Es un error muy común llamar a los superhumanos que poseen el Gen-X mutantes, aunque se ha convertido en un término muy popular, incluso entre los propios miembros de la especie y expertos científicos, por lo que utilizaremos igualmente este término. Su nombre exacto sería su denominación científica, Homo Sapiens Superior; aquellas personas con inclinaciones racistas contrarias a los mutantes rechazan este nombre, que pone a la raza mutante en un escalón evolutivo por encima de la humanidad, y suelen utilizar la palabra "muti" u otras denominaciones ofensivas.
La denominación mutante no resulta totalmente correcta, ya que muchos Homo Sapiens Superior no han mutado con respecto a sus padres, sino que han heredado el gen-X de ellos. El 95 % de los hijos de dos Homo Superior serán también Homo Superior, y cerca del 75 % de los hijos de Homo Sapiens y Homo Superior serán Homo Superior. El gen-X parece desafiar las leyes tradicionales de la genética, probablemente por la artificialidad del curso evolutivo de la humanidad.
Aunque muchos mutantes son muy parecidos a los humanos en apariencia y fisiología, recientes estudios han demostrado que presentan importantes diferencias. La tecnología actual permite detectar, en un 80 % de los casos, detectar suficientes diferencias a través de un encefalograma como para identificar a un mutante sin necesidad de una pesada y considerablemente cara prueba genética. Muchos psicólogos defienden la idea de que también hay importantes diferencias sociológicas y psicológicas entre mutantes y humanos, aunque estas teorías son fuertemente rebatidas por unos y otros.
Sin embargo, aunque los mutantes son ligeramente superiores a la humanidad en el conjunto de su fisiología, la principal diferencia entre unos y otros es que la mayoría de los mutantes manifiestan habilidades superiores a la humana, talentos que desafían, generalmente, una explicación científica. Incluso hoy día, es un misterio porqué los superpoderes mutantes se manifiestan en tal variedad de habilidades. Existen algunas teorías al respecto, y la más aceptada es la que postula que todos los poderes mutantes son sólo manifestaciones del mismo poder, expresadas de forma diferente, pero encontrar evidencias sólidas a favor de esto es difícil.
A principios del siglo XXI, los científicos especializados en el Homo Superior se encontraron con un fenómeno aparentemente inexplicable, en donde mutantes conocidos desarrollaban nuevos poderes o aumentaban los propios de forma llamativa. El doctor Henry McCoy, probablemente el mayor experto en mutantes del mundo, hipotetizó que al entrar la población mutante por aquella época en un millones de mutantes por todo el globo, la fisiología mutante respondió a la necesidad de supervivencia. Así, en ocasiones los poderes de un mutante pueden cambiar o volverse más intensos, o incluso desarrollar una nueva habilidad, no necesariamente relacionada con las anteriores. Mutantes conocidos que han desarrollado una mutación secundaria han sido Polaris, la Bestia, Emma Frost, el Ángel, el Hombre de Hielo y Elixir.
En el año 2003, varios expertos en mutación de todo el mundo se reunieron en Londres para intercambiar notas y descubrimientos. Muchas teorías y formas de identificación fueron aceptadas durante esta reunión. Una de las más controvertidas fue el sistema de clasificación de letras griegas para mutantes, que intenta distribuir a los mutantes en grupo de escala según sus características positivas y negativas. El sistema completo de la clasificación es bastante complejo, pero las categorías generales han sido popularizadas por el público, especialmente el mutante.
Los mutantes alfa poseen poderosas y ventajosas habilidades mutantes, sin tasas aparentes. Son quizás los mutantes más temidos, ya que tienen un aspecto total o casi totalmente humano, pero también algunas de las habilidades más poderosas registradas. La creencia común es que el Homo Superior terminará formada por alfas, que serían el epítome de la "mutanidad". Se estima que menos del 10 % de los mutantes son alfas, aunque su aspecto humano podría hacer que este número fuera mayor.
Los betas no son más débiles que los alfas en cuanto a poder, pero no son perfectos. Esto se refiere a que sus mutaciones ventajosas conllevan taras menores, en ocasiones tan sólo estéticas, pero que les obstaculizan de alguna manera. Se cree que el 10 % de todos los mutantes son betas.
Los gammas son también mutantes poderosos, algunos con poderes impresionantes, pero junto a estos poderes vienen taras que dificultan sus vidas, normalmente miserables, y en muchas ocasiones, cortas. Aproximadamente el 10 % de todos los mutantes son gammas, y son normalmente fáciles de reconocer, frecuentemente perjudicados o afeados con importantes defectos físicos.
Los mutantes delta carecen de los impresionantes poderes de los alfas, pero comparten su falta de taras. Son los mutantes con pequeñas habilidades, de poca utilidad salvo en circunstancias muy precisas. El número de deltas en el mundo es desconocido, pero se les supone el 50 % del número total de mutantes, pudiendo ser superior debido a un buen número de deltas que desconocen su condición.
Los epsilon-deltas son mutantes con habilidades que permanecen siempre latentes, y sólo se manifiestan a través de circunstancias como influencias externas, un trauma, etcétera, e incluso así, resulta extraño que se activen alguna vez. En esta clasificación también se incluyen aquellos cuyos poderes sólo se activan por el contacto físico con alguien de su familia, generalmente hermanos, pero no limitados a este lazo familiar en particular. No se incluyen en este grupo los mutantes cuyos poderes no afectan a otros mutantes de su misma familia (como sucede, por ejemplo, con Cíclope y Kaos).
Los epsilon son los desafortunados entre los Homo Superior. Generalmente tienen pequeños poderes sobrehumanos, pero se ven ensombrecidos por grandes taras que hacen casi imposible que lleven una vida normal. Se cree que en torno a un 20 % de todos los mutantes son epsilons, pero a menudo resulta difícil distinguirlos de los gammas.
Los zetas son mutantes cuyo gen-X no les proporciona poderes sobrehumanos, aunque algunos de ellos (un número muy, muy reducido) tienen ciertas ventajas con respecto a un humano normal. Los zetas son generalmente víctimas de su propia mutación, y en otros tiempos fueron exhibidos como monstruos de feria. Hoy en día, se les trata más o menos como a los epsilon.
Los mutantes omega eran en un principio los mutantes considerados más poderosos; actualmente se trata de la clasificación referida a individuos superpoderosos con la habilidad, o el potencial, de existir más allá de los lazos de la existencia física. Ser capaz de controlar la materia y la energía a un nivel sub-molecular parece ser un requisito para los omega; la inmortalidad es una posibilidad, pero no un requisito. Se especula que ser omega implica un potencial de poder ilimitado. Se dice que esta clase es el destino definitivo de la humanidad al que conducen los experimentos de los Celestiales.
Otros postulan que es debido a la manipulación y el deseo de entidades abstractas del Universo (Eternidad, Muerte y algunas otras); la razón sería asegurar que una raza de seres pudiese evolucionar hasta sobrepasar y reemplazar a todas estas abstracciones. Esto sucedería cercano al final del universo, y con ello estaban asegurando que el ciclo vital del universo se repitiese; la mayor entidad a esta escala sería el Fénix, que impregnaría a toda la raza para alcanzar su plenitud, o bien un individuo de la misma raza se haría uno con la entidad Fénix para siempre. Se desconoce si este es el mismo concepto que la Fuerza Destino, que la Inteligencia Suprema de los Kree proclamaba a la que la humanidad llegaría a través de su potencial evolutivo.
Los mutantes omega son muy escasos, y salvo su nivel de poder, generalmente suelen tener las características de un mutante alfa. Entre los mutantes omega conocidos se encuentran Jean Grey, el Hombre de Hielo, Franklin Richards, Rachel Summers, Vulcano, Elixir, Chico Omega, Señor M, Mister Inmortal, la Bruja Escarlata y Darwin, aunque se teorizan otros.
Aunque la mayoría de los mutantes adquieren sus poderes con la pubertad, hay otros que "mutan", aparentemente, debido a un trauma físico severo. En otros casos, la mutación es ya patente desde su nacimiento. No obstante, casi todos los poderes mutantes se manifiestan durante la adolescencia, un momento de la vida cuando aparentemente, los cambios físicos y psicológicos por lo que atraviesa una persona activan sus genes-X.
Por tanto, estos mutados son muy raros, menos de uno de cada quinientos mutantes registrados. La explicación más simple a esto es que estos mutantes son portadores de un gen-X defectuoso, por lo que sus poderes permanecen latentes. Generalmente, la mutación se activa cuando el cuerpo del sujeto ha atravesado un trauma severo, de tal manera que le sería imposible sobrevivir sin activarse los poderes.

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